No subestimes el poder de andar

Un pasito detrás de otro …  nunca mejor dicho.

Desde hace tiempo buscaba una actividad que se correspondiera con mi ritmo de vida cotidiano y que al mismo tiempo me hiciera sentir bien al practicarla. Nunca he sido de esas personas que sirven para encerrarse en un gimnasio a hacer deporte (las alabo por completo porque no todo el mundo puede hacerlo …) y mira que lo he intendado en varias ocasiones pero nada, acabo pagando por amor al arte porque en dos o tres semanas ya no me lo tomo en serio y dejo de ir…

Por lo tanto, después de probar varias actividades y tras varios intentos fallidos decidí llevar una vida más activa por mi propia cuenta, sin compromisos ni obligaciones. Tan solo por el puro placer de practicarla. Y me dí cuenta de que lo que verdaderamente me gusta es andar. Simple y claro.

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Senderismo en el Pirineo Atlantico Francés

Creo que tendemos a subestimar el “poder de andar“. Caminar es un hábito  que no sólo contribuye a mejorar la salud física sino también la emocional. Después de un día duro de trabajo,  prueba caminar un buen rato por un bonito lugar … Cuando llegues a casa, no sólo te sentiras bien por haber hecho algo de ejercicio, sino porque habrás podido desconectar por completo.

Andar es un actividad muy flexible y se puede adaptar en función de lo que convenga a cada uno. Por ejemplo, cuando salgo de senderismo me gusta marcarme un ritmo de marcha bastante intenso, pero que me permita igualmente disfrutar de la naturaleza. Entre semana, en lugar de coger el transporte público hasta el trabajo, me bajo considerablemente antes, de manera que tenga unos 40 o 45 min de marcha por delante. De esta manera disfruto del paísaje e integro en mi rutina diaria el hecho de andar. Hay personas que incorporan otro tipo de actividades durante la marcha, como meditar, mejorar la compresión de otros idiomas, escuchar música, radio… y es que cuando caminamos, nuestra mente se abre y absorve mucho mejor todo lo que captan nuestros sentidos.

Al andar se oxigena  todo el organismo y nos hace sentir mejor. Al mismo tiempo se eliminan toxinas  y grasas excesivas, se fortalecen las piernas y el sistema cardiovascular. Además, permite liberar tensiones, despejar la mente y fomentar la creatividad.

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Andar adecuadamente implica adoptar una postura correcta:  espalda recta y hombros hacia atrás. El abdomen debe estar contraído en base a la respiración. Lo brazos deben ir sueltos a los lados (si no se carga con nada claro) y deben moverse acompañando el ritmo de la marcha.

Desde que camino algunos kilómetros al día me siento de mucho mejor humor (que es importante jeje^^)  y muchas veces es lo que consigue animarme después del típico día rutinario. A parte, noto que mi cuerpo y mis músculos, sobre todo los de las piernas están mucho más fuertes y definidos. Por ese motivo, lo recomiendo en este post, pues andar es algo que está al alcance de todos y que es al mismo tiempo muy fácil de practicar. A parte es  una actividad gratuita y todo son ventajas! Así que nada, a andar se ha dicho no?

Espero que os haya gustado el post y hasta muy pronto en el próximo.

Lourdes

5 comentarios en “No subestimes el poder de andar

  1. Sí, andar, dar un paseo o sus variantes en plan senderismo y demás es un ejercicio sano que, como bien dices, ayuda a desconectar mejorando la relajación mental. Las ventajas físicas también son evidentes y, desde luego, se convierte en algo casi obligatorio de hacer cuando una persona llega a una edad avanzada en la que las actividades físicas quedan limitadas por una mera cuestión biológica. Es un buen remedio contra el sedentarismo y, si bien por mi parte aún puedo hacer un ejercicio más activo, me agrada dar paseos en vez de pasarme la tarde del sábado tirado en el sofá.

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